Reflexiono.

Somos personas hechas de experiencias. Experiencias que te marcan y pueden llegar a condicionarte. Aun así, no me puedo definir, ni quiero definirme como persona, porque estoy continuamente poniéndome a prueba para aprender a ser como yo quiero y no como me han hecho ser. Yo que he seguido el camino de huida siempre, nunca pensé en el error de encerrarme a todo. 

De pequeña tenía muchos sueños, incluso, el destino que quería tener. Bendita inocencia. Hoy puedo decir que me he equivocado en la mayoría de mis decisiones y que ahora mismo, no entiendo ni lo que estoy haciendo, ni a donde me dirijo. Desorganicé mi propia ruta a medio construir, porque preferí no enfrentarme a los obstáculos que me iban llegando, sólo por querer escaparme y seguir intentando ser feliz en una realidad que no me gustaba, ni me gusta. 

No puedo volver atrás, por desgracia, tampoco puedo hacer nada más que enseñarme a saber qué quiero, a luchar por ello, a no ser un simple conjunto de experiencias de mierda y sobretodo a ir a fuego contra los problemas que he ido arrastrando para solucionarme.

Somos personas hechas de experiencias que deben rasgarse la piel hasta conseguir que esas experiencias, no se filtren tanto que llegues a vestir un disfraz que no te pertenece. 


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